martes, 4 de noviembre de 2008

Un plan principesco para salvar las selvas tropicales


Soy admirador de Al Gore en su lucha por alertarnos a no ser una rana dentro de un recipiente que se calienta y calienta... y parece que voy a tener que hacerme admirador de Carlos de Inglaterra si sigue en esta línea de encabezar ideas para salvar este enfermísimo planeta:



El príncipe Carlos, heredero de la corona británica, explicó que esos ingresos deberían convencer a países como Brasil, Indonesia o la República Democrática del Congo (RDC, ex Zaire) para que protejan sus recursos forestales.
Es necesario que esos países "evalúen las ayudas necesarias para poder seguir desarrollando sus economías sin dañar los selvas", explicó el Príncipe, antes de precisar que su plan necesita el compromiso financiero de los países desarrollados.
La selva húmeda de Brasil, de la cuenca del Congo y de Indonesia garantizan la retención de la mitad de las aguas de lluvia del planeta.
Millones de hectáreas de árboles desaparecen anualmente en Indonesia
y otros países para dejar lugar a las plantaciones de palma con los que se fabrica aceite, de uso comestible o para fabricar biocarburantes.
La deforestación es "responsable de casi el 20% de las emisiones mundiales de gases con efecto invernadero", recordó el presidente Yudhoyono, al brindar su apoyo al plan del Príncipe Carlos.
Cada vez nos parecemos más a la rana del documental de Al Gore: ESTO NO ES UN PROBLEMA POLÍTICO, ES UN PROBLEMA MORAL.
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