sábado, 14 de marzo de 2009

Cosas de Murcia 6: Es un escándalo, es un escándalo

Editorial de Vegamediapress.com:


No es la conocida canción de Raphael, es el marco moral de una Región, la nuestra, sacudida por los problemas que gen era la corrupción política, empresarial y también religiosa con el traslada fulminante de un obispo empeñado en defender los intereses de su diócesis y de sus fieles, que para más inri salpica de alguna manera al gobierno regional y su excelso presidente, señor Valcárcel Siso, que ahora mismo tiene abiertos varios frentes, más los que le caigan en los próximos meses, que todo se andará, si no lo frena los abogados, jueces y fiscales empeñados en combates dialécticos y jurídicos erizados de alambres espinosos que han llegado incluso a los insultos sonados pero ignorados por el Colegio de Abogados, bajo la anterior dirección colegiada.

En este panorama desolador, el presidente regional se debate en un mar de dudas y de problemas que no tiene fácil solución, aunque a veces parece blindado por una poderosa mano que orquesta este submundo de la política murciana, que ya va siendo descifrada, y que el triple ex Francisco Marqués, ha señalado sibilinamente para regodeo de la opinión pública.

Pero en este contexto lo que más preocupa al murcianico de a pie es el confuso mundo de la judicatura, con decisiones polémicas y tardías, que incluso podrían favorecer a los presuntos delincuentes de cuello blanco. Y también la sutil campaña contra la figura del Fiscal Superior de la Región, rayana en la calumnia, la ofensa y la injuria, sin que López Bernal mueva un músculo, actitud que nos parece excesivamente cautelosa.

El juez Calero, por lo menos, se defendió correctamente contra un abogado ciertamente mostrenco.

Pensamos que el Estado de Derecho no puede permitir esta crisis de valores y principios promovida por un amplio sector de los poderes fácticos regionales, que ven en peligro un cortijo que no les pertenece.

Finalmente señalar que también hemos percibido una diferencias de criterios jurídicos entre fiscales y jueces que no coadyuvan a la justicia necesaria, quizás influidos por un estado de opinión severamente crítico con la clase política y el ladrillo, que produce un efecto dominó iconoclasta, a todos los niveles. Empezando por la filtraciones manipuladas.

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