miércoles, 1 de abril de 2009

Greenpeace denuncia que Alcampo destruye los océanos

Comunicado de Greenpeace
Greenpeace ha tratado de entablar un diálogo con Alcampo desde mayo de 2008. Ha solicitado en varias ocasiones información sobre su política de compra de productos pesqueros, pero a fecha de hoy, no ha habido ninguna respuesta.

Según la información de la que dispone Greenpeace, conseguida a través de la página web del supermercado y por los datos recogidos por el voluntariado de la organización, Alcampo, entre otros aspectos, vende 13 de las 15 especies presentes en la Lista Roja de Greenpeace de Especies Pesqueras para España (1). También destaca el hecho de que en gran parte del pescado que vende el etiquetado es muy deficiente. Así, por ejemplo, no aparece el nombre completo de la especie, por lo que es muy difícil para el consumidor conocer exactamente cuál es el pescado que está comprando.

"Desde Greenpeace nos preguntamos si Alcampo tiene algo que esconder a la ciudadanía en cuanto al origen del pescado que vende. Es hora de que asuma su parte de responsabilidad en la destrucción de los océanos. La transparencia es clave para el desarrollo de una política de compra sostenible", ha declarado Paloma Colmenarejo, responsable de la campaña de Océanos de Greenpeace.

El problema de la sobrepesca y de los métodos pesqueros destructivos es una amenaza cada vez mayor. Si los supermercados no tienen en cuenta el estado de los caladeros a la hora de comprar pescado, no podremos garantizar que nuestros hijos puedan seguir comiendo pescado dentro de unos pocos años.

Esta acción forma parte del proyecto a nivel internacional en el que Greenpeace solicita a los distribuidores y a la industria pesquera de diferentes países que dejen de comercializar productos pesqueros obtenidos con métodos insostenibles y especies con graves problemas de sobreexplotación. Muchos supermercados han mostrado su preocupación por este problema y están cambiando sus hábitos para garantizar el futuro de la pesca.

"Los consumidores queremos saber qué estamos comprando: de qué especie se trata y dónde y cómo fue capturada. Tenemos derecho a saber en qué medida estamos contribuyendo a la destrucción de los océanos para poder elegir dejar de hacerlo obteniendo aquellos productos más sostenibles en nuestros mercados", ha añadido Colmenarejo.
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