jueves, 28 de enero de 2010

Greenpeace lamenta la decisión del Ayuntamiento de Ascó

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EspañaGreenpeace lamenta el error que ha cometido el Ayuntamiento de Ascó (Tarragona), gracias al voto de los grupos municipales de CiU (4 concejales) y PSC (1 concejal) y de 2 concejales independientes, al haber aprobado, esta mañana en el pleno, solicitar que su municipio sea candidato a albergar el cementerio de residuos radiactivos de alta actividad de las centrales nucleares españolas (ATC) y su centro de experimentación nuclear asociado.

Según la organización ecologista, si la candidatura de Ascó fuese finalmente seleccionada, esta mayoría de la Corporación municipal habrá condenado a la ruina socioeconómica a este municipio y a su comarca. El cementerio nuclear y su centro asociado de experimentación nuclear alejará cualquier posibilidad de llevar a cabo un desarrollo sano y sostenible en sus pueblos, y expondrán inevitablemente a las personas y al medio ambiente a graves e innecesarios riesgos.

El cementerio nuclear ahuyentará cualquier iniciativa de desarrollo alternativo en el municipio que lo albergue y en su comarca. Para simbolizar este hecho, Greenpeace ha portado hoy una corona de flores hasta el Ayuntamiento de Ascó, antes del inicio del pleno municipal.

La candidatura de Ascó al cementerio nuclear se realiza con el rechazo de la Generalitat de Cataluña al ATC, confirmado tras la negativa expresada ayer por el President, José Montilla, a que Cataluña albergue el cementerio nuclear (ya rechazado por UICV, ERC y CiU), y por más de 65 ayuntamientos y 7 Consejos Comarcales de la zona.

A pesar de la decisión del pleno de Ascó de esta mañana, Greenpeace considera que el proceso emprendido por el ministro de Industria, Miguel Sebastián, se puede ya considerar un fracaso, dado el rotundo rechazo social, territorial y político que el proyecto de cementerio nuclear ha cosechado en todos los lugares donde se ha conocido la intención de algún municipio de solicitar su candidaturas (Cataluña, Castilla-La Mancha, Castilla y León).

Por ello, la organización ecologista pide que el Gobierno se replantee su política al respecto y busque un verdadero consenso social sobre la gestión de residuos radiactivos.

Un problema de primer orden de magnitud, desde el punto de vista social, medioambiental y económico, como el de los residuos radiactivos, no se puede resolver sin un previo consenso social y político, que únicamente podrá alcanzarse poniendo sobre la mesa previamente un calendario de cierre progresivo pero urgente de las centrales nucleares.
— Greenpeace

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